Obispo y Fundador, 5 de noviembre…
Hoy también se festeja a:
- • Gregorio (Hryhorij) Lakota, Beato
- • Maria Carmela Viel Ferrando, Beata
- • Guido Maria Conforti, Santo
- • Gomidas Keumurjian (Cosme de Carboniano), Beato
- • Bernard Lichtenberg, Beato
Apremio y urgencia de vivir disponible para los demás
Por: Redacción | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¡Cristo, Rey Nuestro!
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Dios mío, te doy gracias por haberme creado. Delante del misterio de tu amor contemplo en mi interior la única inquietud por dirigirme a ti. Toda mi vida está orientada únicamente hacia la felicidad. Creo firmemente en ti, confío en ti, Señor, te amo. Haz crecer en mí estas virtudes, cuya fuente eres Tú . Reconociéndome, pues, como una criatura amada por su Dios, vengo a presentarme a ti. Quiero escucharte, aprender de ti, vivir de ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 6, 37-40
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Solo aquél que ha experimentado el amor de Cristo puede amarlo también. Cuando mi alma pierde su calma, vienes tú Jesús a recobrarla nuevamente. Pues nos demuestras cómo Dios fue bueno con nosotros. En el mundo me veo instigado a saciar mis anhelos de eternidad con lo pasajero. Tú vienes, Señor, sin embargo, a mostrarme el único alimento que satisface toda hambre. Eres alimento para el pobre hambriento como para el rico hambriento. Eres alimento eterno, eres agua que calma toda sed. Eres Tú quien sacia el deseo en mi interior de saberme verdaderamente amado, verdaderamente amada, porque me quieres siempre, sin interrupción, y por toda la eternidad.
Puedo venir a ti con la certeza de que nunca me echarás de tu presencia, totalmente al contrario, implorarás que me acerque más a ti. Ardes de amor por mí, nunca me echarás fuera. Pues bajaste del cielo para estar cerca de mí. ¿Tengo un don más grande que el poderte visitar y recibir en la Eucaristía? La voluntad del Padre, de mi padre, es que te mire a Ti, Señor Jesús, y así obtendré la vida eterna: mirándote, imitándote en tu amor.
Quiero imitarte Señor. Puedo confiar en tu testimonio veraz, en tu modelo de vida. ¿Cómo no creer en quien me amó? Por eso quiero, me siento en el apremio de imitarte. Me siento en la urgencia de vivir enteramente disponible para con toda persona –yo tampoco los echaré fuera de mí. Me siento en la urgencia incluso de ir hacia todo hombre a proclamar tu testimonio: me amas, nos amas a cada uno. Hazme caminar en actitud de constante encuentro con toda persona en mi vida, desde mis hermanos hasta mis hijos, desde mi pareja hasta aquél pobre en la ciudad, desde las personas en mi apostolado hasta aquél que incluso me ofendió. Para que todo el que me vea te vea a ti, Señor Jesús, y crea en ti, tenga vida eterna y lo resucites en el último día.
«En Jesús, en su “carne” -es decir, en su concreta humanidad- está presente todo el amor de Dios, que es el Espíritu Santo. Quien se deja atraer por este amor va hacia Jesús, y va con fe, y recibe de Él la vida, la vida eterna. Aquella que ha vivido esta experiencia en modo ejemplar es la Virgen de Nazaret, María: la primera persona humana que ha creído en Dios acogiendo la carne de Jesús. Aprendamos de Ella, nuestra Madre, la alegría y la gratitud por el don de la fe. Un don que no es “privado”, un don que no es “propiedad privada”, sino que es un don para compartir: es un don “para la vida del mundo”».
(Homilía de S.S. Francisco, 9 de agosto de 2015).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy ofreceré un pequeño sacrificio por las personas que aún no han experimentado tu amor.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Por qué todos dicen que es tan complicado? ¡Es solo un bebé! 6 consejos para la crianza de los hijos
Por: Andrés D Angelo | Fuente: http://catholic-link.com
¡Amé este video! ¡Todos somos especialistas en cómo se deben criar los hijos… ajenos! Cuando tenemos los propios, la perspectiva cambia «ligeramente». La frase de cabecera de los que no tienen hijos es: «cuando yo tenga hijos… «
Cuando me casé con Mariana, yo ya tenía alrededor de cuarenta sobrinos. Siendo el menor de mis doce hermanos, fui casi obligadamente el baby sitter de mis sobrinos desde muy pequeño. Así que experiencia no me faltaba. Lo que me hacía falta, era tener un hijo propio, para entender que la paternidad es, como dice Ed Asner, «parte alegría, y parte guerra de guerrillas».
La primera noche como «padres oficiales», al volver con nuestro hijo recién nacido de la clínica, la vida nos enseñó la primera lección: yo creía que era capaz de dormir a cualquier niño en cualquier circunstancia. A mis 14 años había logrado hacer dormir a un sobrino de 6 meses en el estrépito de una fiesta de casamiento familiar, y me jactaba de ello. Después de escuchar a Tomás llorar durante casi tres horas, me di cuenta de que no sabía NADA. Hoy, después de 15 años sé perfectamente qué le pasaba: casa nueva, olores nuevos, padres nerviosos, el niño necesitaba que nos relajáramos nosotros para poder sentirse cómodo. Pero esa noche prometí que nunca más me iba a poner a «pontificar» sobre la paternidad.
Es que la paternidad es la actividad más creativa, más apasionante y más dinámica que existe. No sirven los manuales, no sirve la experiencia, cada hijo es un universo diferente y debemos adaptarnos a su realidad y su forma de ser, y por haber criado un hijo, no nos convertimos en expertos. Incluso por haber criado varios hijos, no podemos ser jueces de quienes hacen su mejor esfuerzo por criar los propios. Los consejos prácticos sobre cómo dormir, o cómo enseñar a comer, o cómo ayudar a tus hijos con las cosas cotidianas son absolutamente inútiles: lo que funciona con un hijo, no funciona con otro, y no es lo mismo el primer hijo, (con el que habitualmente somos obsesivo-compulsivos) que el último (con el que generalmente estamos demasiado relajados).
Pero más allá de estos consejos prácticos, hay algunas cosas que nunca deben faltar en una familia para criar hijos sanos y felices, dando por sentado, naturalmente, el amor de los esposos entre si y el amor de los padres por los hijos y el de los hijos por los padres:
1. Un papá y una mamá: Puede sonar redundante. Pero el niño obtiene de ambos padres el equilibrio de una educación integral. Cada padre aporta sus dones en la educación de sus hijos, generalmente la madre aporta el cariño y la ternura, el padre la autoridad y la seguridad. No quiere decir que una (heroica) madre soltera no pueda criar un hijo por su cuenta, pero ciertamente le costará muchísimo más que a un papá y a una mamá juntos. Tampoco quiere decir que el padre esté eximido de mostrar ternura o la madre mostrar autoridad. Ambos padres son claves en la conformación de la personalidad de los niños.
2. El ejemplo: No importa cuántas veces le digas a un niño cómo comportarse. Nuestros hijos nos escuchan el 10% del tiempo, pero nos observan el 90% del tiempo. Si yo le digo a mi hijo, «te dije un millón de veces que no seas exagerado», voy a estar enviando un mensaje contradictorio. ¿Queremos hijos generosos? ¡seamos generosos!, ¿queremos hijos cariñosos? ¡seamos cariñosos!, ¿queremos hijos ordenados? ¡seamos ordenados! ¡Buen predicador es don ejemplo!
3. La oración: En la Oración la familia se encuentra. Tenemos que dar también ejemplo en ser Padres Orantes. Rezar CON ellos, y rezar POR ellos. Especialmente a sus ángeles de la guarda y a sus santos patronos. La oración es el cemento que une a las familias sólidas y nos da hijos felices y seguros. En Santa Mónica tenemos un gran ejemplo de perseverancia en la oración maternal efectiva: la prueba es su hijo San Agustín.
4. Los ritos: La educación de nuestros hijos debe ser un ritual. La hora de la cena, sagrada (nada de celulares o televisión). El fin de semana, obligatorio. La repetición de actos buenos forma las virtudes, y esos ritos aportan a los niños la seguridad que necesitan para crecer felices. Pero hay dos ritos que no deben faltar NUNCA en la vida de la familia: la Santa Misa, como mínimo la dominical, y la bendición paterna al finalizar el día, luego de las oraciones en conjunto. Los padres tenemos la gracia propia de nuestro estado, que hace que este sacramental, (propio del sacerdocio de todos los padres bautizados, y lamentablemente olvidado en muchos países), tenga efecto real sobre nuestros hijos.
5. Darles responsabilidades: «Si quieres que tus hijos tengan los pies sobre la tierra, ponles alguna responsabilidad sobre sus hombros». Desde bien pequeños, los niños pueden y deben ser responsables de algunas tareas dentro del hogar. A los dos años, pueden levantar sus juguetes al terminar de jugar, y a partir de allí, a medida que crecen, ir incorporándoles responsabilidades de acuerdo a su edad y habilidades.
6. El juego: La eutrapelia, la virtud olvidada del cristiano. Es que vivimos en un siglo donde la «diversión» es casi obligatoria. Y cultivar una virtud para «divertirnos» puede resultar, paradójicamente, aburrido. Pero el aprender a jugar en familia, el aprender a compartir, hacer deportes juntos, jugar juegos de mesa, ver películas juntos, etc. no solo ayuda a formar a nuestros hijos: también ayuda a que los hijos vean el hogar como un lugar al que quieren volver: si nuestros hijos saben encontrar momentos para compartir y disfrutar de los sencillos placeres de la vida en la casa familiar, nunca tendrán reparo en volver e invitar a sus amigos a compartir la alegría de la familia.
¡Hay muchas otras cosas importantes en una familia cristiana, pero si están esas seis, podremos estar seguros que vamos por buen camino! El papa Francisco dijo recientemente:
«La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor».
Y la Madre Teresa, decía:
«¿Qué puedes hacer para promover la paz mundial? Ve a casa y ama a tu familia».
