
Isabel Ana Bayley Seton, Santa
Fundadora, 4 de enero …
Hoy también se festeja a:
- • Otros Santos y Beatos del 4 de enero
- • Rigoberto de Reims, Santo
- • Faraildis (Farailda) de Gante, Santa
- • Manuel González García, Santo
- • Cristina de Santa Croce (Oringa Menabuoi), Beata
«Hemos encontrado al Mesías»
Santo Evangelio según San Juan 1, 35-42. Jueves antes de Epifanía.
Por: Rogelio Suárez, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, dame la gracia de poder imitarte, que todo lo que haga sea como lo haces Tú. Que con mi testimonio de vida, pueda edificar a los que me rodean y llevarlos siempre a ti.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 1, 35-42
En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus discípulos, y fijando los ojos en Jesús, que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios». Los dos discípulos, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. Él se volvió hacia ellos, y viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué buscan?». Ellos le contestaron: «¿Dónde vives, Rabí?» (Rabí significa ‘maestro’). Él les dijo: «Vengan a ver». Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Eran como las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista decía y siguieron a Jesús. El primero a quien encontró Andrés, fue a su hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías» (que quiere decir ‘el Ungido’). Lo llevó a donde estaba Jesús y éste, fijando en él la mirada, le dijo: «Tú eres Simón, hijo de Juan. Tú te llamarás Kefás» (que significa Pedro, es decir, ‘roca’).
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Dicen que»Las palabras mueven, pero el ejemplo arrastra», y lo vemos muy claramente en este Evangelio. La misión de Juan, era llevar a todos los que lo rodean, a Cristo. Era dar testimonio de la verdad. Esta misión la realizó al inicio de palabra, pero tomó más efecto cuando la hizo vida; cuando con su testimonio pudo llevar a sus discípulos, al verdadero maestro. Él era consciente de que todo lo que hacía tenía un efecto en los demás.
Seamos conscientes de que todo lo que hacemos, deja huella en los demás. No debemos de ser indiferentes con nuestros actos, debemos de ser conscientes de que todo lo que hagamos edifica o destruye a los que nos rodean. Pero no debemos actuar para que los demás digan que somos unos tipazos, unos líderes, unos santos; debemos actuar para que en nosotros vean a Dios mismo. Actuar desinteresadamente, sólo por amor a Dios.
Nuestro testimonio, al dejar una huella en los demás, no permanece solamente en esa persona; sino que ella podrá también dar testimonio de aquello que vio y escuchó. El testimonio, sea bueno o malo, tiene efecto dominó.
«Ese es el secreto, queridos amigos, que todos estamos llamados a experimentar. Dios espera algo de ti. ¿Lo habéis entendido? Dios quiere algo de ti, Dios te espera a ti. Dios viene a romper nuestras clausuras, viene a abrir las puertas de nuestras vidas, de nuestras visiones, de nuestras miradas. Dios viene a abrir todo aquello que te encierra. Te está invitando a soñar, te quiere hacer ver que el mundo contigo puede ser distinto. Eso sí, si tú no pones lo mejor de ti, el mundo no será distinto. Es un reto».
(Homilía de S.S. Francisco, 30 de julio de 2016).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Haré una visita al Santísimo, pidiéndole la gracia de ser un fiel imitador suyo y trataré de vivir este día siendo consciente de que mis actos dejan huella.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Planificar un nuevo día
Cuando contamos con tiempo disponible para escoger diversas opciones en libertad.
Por: P. Fernando Pascual, LC | Fuente: Catholic.net

Empieza un nuevo día. Mentalmente planeamos lo que vamos a hacer en las próximas horas.
Muchas actividades serán ordinarias, sencillas, sin transcendencia: preparar el desayuno, limpiar la habitación, lavar ropa, ir al trabajo, saludar a los conocidos.
Otras veces el día permite escoger entre opciones diferentes. Quedarse en casa o ir de excursión. Ver una película u otra. Visitar a un familiar enfermo o salir de compras.
Al planificar un nuevo día distinguimos entre lo que es “obligatorio”, fijo, constante, y lo que podemos elegir desde deseos que surgen libremente en nuestros corazones.
En ocasiones, podemos hacer un pequeño ejercicio con la imaginación para ver lo ordinario como si fuera algo “elegido”, realizado con el gusto y la ilusión de quien pone por obra lo que ama.
Así, lavar la ropa resultará menos pesado, porque lo haremos como si fuera un pequeño juego, o un rato de descanso, incluso una actividad que nos gusta, aunque la rutina nos la presente como aburrida o sin sentido.
Cuando contamos con tiempo disponible para escoger diversas opciones en libertad, nos ayudaría mucho ver cada opción no desde el ángulo del “me gusta, no me gusta”, sino desde una perspectiva maravillosa: la del amor.
Entonces, ante las opciones libres podremos identificar aquellas que nos permitan acercarnos a un familiar al que hemos dejado de lado, o visitar a un antiguo amigo en problemas, o simplemente disfrutar un juego todos juntos en familia.
En el horizonte del plan para este día, resulta posible encontrar a Alguien que da sentido a todo, lo ordinario y lo festivo, lo obligatorio y lo escogido libremente: un Dios que es Padre, que ama a cada uno de sus hijos, que desea lo mejor para todos.
Ese Dios me concede este nuevo día. Al planificarlo, al imaginar lo que escogeré y lo que me parece “impuesto” por los deberes de la vida, seré capaz de darme cuenta de que todo momento, por pequeño e insignificante que parezca, puede convertirse en una ocasión para dejarme amar y para amar…