Felicidades a Monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez como Arzobispo Metropolitano de la Arquidiócesis de Santiago de Guatemala. Dios le bendiga en su nueva e importante misión pastoral y que nuestra Madre María le guíe en todo momento.
Gregorio Magno, Santo
Papa y Doctor de la Iglesia, 3 de septiembre …
Hoy también se festeja a:
- • Andrés Abel Alricy, presbítero y 71 compañeros, Beatos
- • Juan Bautista Bottex y 2 compañeros, Beatos
- • Aquilino (Baldomero Baró Riera), Beato
- • Brígida de Jesús Morello, Beata
- • Bartolomé Gutiérrez, Beato
La experiencia personal de Cristo
Por: Francisco J. Posada, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Jesús, que te deje entrar en la barca de mi vida, aunque parezca que yo soy el mejor guía. Te pido que me ayudes a escuchar tu palabra atentamente para reconocer cuánto me amas y todo lo que estás dispuesto a hacer por mí. Dame la gracia de convertirme en discípulo tuyo para comunicar tu mensaje y ser testigo de tu amor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11
En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”. Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
En el auditorio había unas tres mil personas, todas, con gran emoción, esperaban el inicio de la charla. Llegó el sacerdote, se acercó al frente y empezó «En el nombre del Padre…» Después de algunas risas, momentos que movían el corazón y lágrimas terminó la charla y seguramente la mayoría, si no es que todos, se quedaron convencidos profundamente de esta verdad fundamental: Dios me ama. De la historia personal de un amor que no se acaba nos podemos imaginar cómo nos ama a nosotros y convencernos de que es real.
A grandes rasgos me imagino a Cristo haciendo lo mismo, y después de estas reuniones masivas ir a tocar las puertas de los corazones diciendo, ¿puedo pasar más adentro? Al inicio nos da miedo dejar que tome el timón de nuestra vida porque nosotros queremos estar en control de todo, pero si aceptamos el riesgo de dejar que Cristo tome el primer lugar, no nos arrepentiremos de esa decisión.
San Pedro y compañeros, como pescadores, tienen el gran deseo de ser los exitosos en su negocio, quieren ser los mejores y Jesús lo sabe, así como sabe cuáles son nuestros deseos e ilusiones más profundas. Nos los quiere conceder, pero con nuestra ayuda; Dios quiere que confiemos en Él y dejemos que nos guíe porque sabe a dónde llevarnos para llenar esos deseos profundos de nuestro corazón. Una de las lecciones de ser dóciles y darle a Dios el primer lugar es que nuestras imperfecciones resalen y nos damos cuenta de cuán necesitados estamos.
Pidámosle al Señor que nos ayude a experimentar su cercanía, su amor por nosotros, y su gracia que todo lo puede.
«Es una pesca milagrosa, un signo del poder de la palabra de Jesús: cuando nos ponemos con generosidad a su servicio, Él obra grandes cosas en nosotros. Así actúa con cada uno de nosotros: nos pide que lo acojamos en la barca de nuestra vida, para recomenzar con él a surcar un nuevo mar, que se revela cuajado de sorpresas. Su invitación a salir al mar abierto de la humanidad de nuestro tiempo, a ser testigos de la bondad y la misericordia, da un nuevo significado a nuestra existencia, que a menudo corre el riesgo de replegarse sobre sí misma. A veces, podemos sentirnos sorprendidos y titubeantes ante la llamada del Maestro Divino, y tentados a rechazarlo porque no nos sentimos a la altura. Incluso Pedro, después de aquella pesca increíble, le dijo a Jesús: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador» (v. 8). Esta humilde oración es hermosa: “Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador”. Pero lo dijo de rodillas ante Aquel que ahora reconoce como “Señor”. Y Jesús lo alienta diciendo: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres» (v. 10), porque Dios, si confiamos en Él, nos libra de nuestro pecado y nos abre un nuevo horizonte: colaborar en su misión».
(Ángelus de S.S. Francisco, 10 de febrero de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Invitar a un amigo a participar en una misa.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Por qué septiembre es el mes dedicado a la Santa Biblia?
Por: n/a | Fuente: PildorasdeFe.net
Durante todo el mes de septiembre, la Iglesia celebra el mes de la Santa Biblia y presta especial atención a la Palabra de Dios contenida en las Sagradas Escrituras.
La primera exhortación apostólica del Papa Francisco: «La alegría del Evangelio» contiene material valioso para celebrar encuentro de oración alrededor de la Palabra de Dios.
¿Por qué celebramos la Biblia en septiembre?
Para nosotros, los Cristianos Católicos, septiembre es el mes de la Biblia porque el día 30 de septiembre es el día de San Jerónimo, el hombre que dedicó su vida al estudio y a la traducción de la Biblia al latín.
San Jerónico nació en Dalmacia, cerca del año 340 y murió en Belén el 30 de septiembre de 420. San Jerónimo tradujo la Biblia del griego y el hebreo al latín.
La traducción al latín de la Bibliahecha por San Jerónimo, llamada la Vulgata (de vulgata editio, «edición para el pueblo»), ha sido hasta la promulgación de la Neovulgata en 1979, el texto bíblico oficial de la Iglesia católica romana.
En este mes, la Iglesia Católica llama a la población a reavivar su compromiso con la Palabra de Dios.
La Nueva Evangelización nos exige este conocimiento de la Palabra para afrontar los nuevos desafíos. En una realidad que cambia constantemente y es necesario sembrar en ella la semilla del Evangelio, para que el mensaje de Jesús llegue a ser una interpretación válida, comprensible, esperanzadora y relevante para la vida del hombre y de la mujer de hoy
La intención, es que, durante este mes, en todas las comunidades cristianas o grupos familiares, se desarrollen algunas actividades que nos permitan acercarnos mejor y con más provecho a la Palabra de Dios
La palabra de Dios se configura como alimento espiritual para la vida de todo Cristiano. Los mensajes, parábolas y vivencias contenidas en la Biblia nos permiten entender y comprender la gran obra de salvación de Jesucristo.
¿Qué dijo el Papa Francisco sobre la Biblia?
«Nosotros los cristianos tenemos que tener un único objetivo en nuestra vida de fe y es poner la Biblia en el centro de nuestra vida cristiana para que ella sea una brújula, pero también para que ella sea como la primavera de nuestra vida espiritual, para que ella sea la que nos indique el camino a seguir, pero sobre todo porque como decía San Jerónimo: quien desconoce la escritura desconoce la persona de Jesús».
¿Qué dice el Catecismo?
La Biblia es alimento de la vida espiritual, y todos los cristianos deben tener un fácil acceso a la Sagrada Escritura (Cat. 131). Es el alma de la teología, la predicación y la catequesis (Cat. 132)
La Iglesia recomienda la lectura “asidua” (frecuente, cotidiana) de la Sagrada Escritura. Desconocerla, es desconocer a Jesús. En cambio, quienes la disfrutan, adquieren la mente de Cristo (Cat. 133. Comp. 24)
Esperemos que el Espíritu Santo haga que algunos de estos elementos nos toquen la mente y el corazón, y nos ayuden a acercarnos al libro más leído en la historia de la humanidad, en el cual el Padre Celestial sale a dialogar con sus hijos (Cat. 103), y del que se conservan los manuscritos más cercanos al original. Y a través de él conocer, amar y seguir a Jesús, que es lo propio del cristiano.
San Juan Pablo II, nos dejó además unas palabras hermosas sobre esta celebración de la Biblia en Septiembre:
«Los católicos durante el mes de septiembre debemos dedicarlo a impulsar el conocimiento y divulgación de los textos bíblicos con mayor énfasis, ya que quien se llame cristiano tendría que conocer la historia de la salvación y la Palabra de Dios, interpretadas auténtica y fielmente por el Magisterio de la Iglesia.»
Métodos para leer la Biblia y sacarle el mejor provecho
Lectio Divina
Es una celebración de la Palabra que se remonta a tiempos antiquísimos y su método se atribuye al monje Orígenes. Se puede celebrar en comunidad, en familia o de modo individual.
La Lectio Divina o lectura orante de la Biblia consiste en el estudio de la Palabra en un dialogo íntimo con Dios.
Lectura del texto Bíblico
Relectura, búsqueda de términos complicados y reconstrucción imaginaria de los hechos tal y como son descritos letra a letra.
Meditación
Consiste en el análisis del mensaje de Salvación que el texto ofrece y la enseñanza para la vida que contiene.
Oración
Es la respuesta que das a Dios después de haber escuchado su Palabra, el ofrecimiento de tu vida y la solicitud de su misericordia siempre en sintonía con el mensaje leído
Contemplación
Es la cuestión de interiorizar el mensaje, es preguntarse que quiere Dios de mi con este mensaje de Salvación, ¿a qué voy a comprometerme?.
Si la Lectio Divina se hace en casa, se recomienda estar libre de distracciones y crear un clima de santidad; realizarlo frente a un crucifijo, con una vela encendida y comenzando con un acto penitencial y la invocación al Espíritu Santo.
Recomendaciones para leer la Biblia
- Orar al Espíritu Santo para recibir su luz y entendimiento.
- Leer con humildad, no pretendiendo tenerlo ya todo entendido.
- Interpretar según la Iglesia. La humildad exige que se pregunte y estudie.
- Leer la Biblia con frecuencia para beber mas de la fuente.
- Leer con el fin de amar y obedecer mas a Dios y amar mas al prójimo
- No buscar en la Biblia ciencia natural sino un mensaje espiritual.
Pregunta en tu parroquia que actividades se desarrollarán durante este mes e intégrate a las celebraciones, retiros espirituales, sesiones de estudio, etc. que te ofrezcan, no desperdicies nada de la riqueza que puedes llegar a poseer en el estudio de la Biblia en el seno de la Iglesia que la escribió.
Es tan grande el poder y la fuerza de la palabra de Dios, que constituye sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de vida espiritual.
