
Oliverio Plunkett, Santo
Obispo y Mártir, 1 de julio …
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Una renovación de vida
Santo Evangelio según san Mateo 9, 1-8. Jueves XIII del Tiempo Ordinario
Por: Michael Vargas, LC | Fuente: somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor Jesús, ayúdame a caminar de tu mano y a dejarme sanar con tu amor.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 1-8
En aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad.
En esto, trajeron a donde Él estaba a un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: “Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados”.
Al oír esto, algunos escribas pensaron: “Este hombre está blasfemando”. Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: “¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué es más fácil: decir ‘Se te perdonan tus pecados’, o decir ‘Levántate y anda’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados, –le dijo entonces al paralítico–: Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa”.
Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los hombres.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.
Es común que, en nuestro día a día, tomemos un ritmo y, en base a él, pasen desapercibidas ciertas circunstancias, ciertas situaciones que para nosotros son normales, pero que para Jesucristo son únicas, son especiales, pues Él las permite para mostrar su amor hacia cada uno de sus hijos.
En el caso del Evangelio que acabamos de contemplar, podemos descubrir un Jesucristo, que, a pesar de vivir esas situaciones ordinarias de la vida, no es ajeno a sus hijos, no es ajeno al dolor, no es indiferente hacia los deseos que llevamos en nuestro corazón. Es así que podemos ver cómo ante un paralítico, se detiene, le mira con amor y le dice, ¡ánimo tus pecados están perdonados!, devolviéndole la paz al corazón.
Lo hermoso de ello es el saber que Jesucristo siempre estará ahí para sanarnos, lo cual podemos ver constantemente en nuestra vida, ya que, al hablar del paralítico, no sólo hablamos de algo físico, sino también de algo espiritual. Muchas veces estamos paralíticos, nos angustiamos y nos entristecemos por las diversas situaciones que vivimos, no nos levantamos, nos quejamos y no queremos continuar. Es ahí cuando hay que recordar las palabras de Jesucristo: «Ánimo» tu fe, te ha salvado y que esa luz ilumine cada uno de los pasos a seguir en la vida.
«La renovación no nos debe dar miedo, la Iglesia está siempre en renovación y no se renueva a su antojo, sino que lo hace firme y bien fundada en la fe, sin apartarse de la esperanza».
(Cf Homilía de S.S. Francisco, 9 de septiembre de 2017).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
El día de hoy haré una visita a Cristo Eucaristía y le pediré que me ayude a caminar con ánimo y amor en la vida.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Es Bíblica la confesión?
¿Las Sagradas Escrituras hablan sobre el Sacramento de la Confesión?
Por: Luis Lira Merlo | Fuente: estaeslafe.blogspot.com

El apóstol San Juan dicta una verdad clave, si confesamos nuestros pecados Dios nos perdonará (1 Juan 1:9). La misericordia de Dios es tan grande que no existe pecado que Él no pueda perdonar siempre y cuando este ha sido confesado (A excepción del pecado contra el Espíritu Santo, que es negar la gracia de Dios para salvarnos, Mateo 12:22-37)
La Biblia nos da muchas referencias a la confesión, por ejemplo en el libro de Proverbios 28:13 es claro en afirmar que el que no confiesa sus pecados no prospera. ¿Realmente quieres prosperar en tu vida espiritual? entonces debes acudir a la confesión.
Sin embargo cabe una pregunta más: ¿La confesión es directa con Dios o con un sacerdote?
Veamos para eso qué dice el Apóstol San Santiago 5:14 -16
Esta no es una sugerencia, es una orden que da el que fue Obispo de Jerusalén, el Apóstol Santiago, Llamen al Presbítero ¡Confiesen sus pecados unos con otros! Dejando entrever que la confesión no es directamente con Dios a como muchos creen, es con otra persona.
Pero, ¿Qué poder tiene un sacerdote para perdonar pecados? Si sólo Dios perdona los pecados ( Marcos 2:7 ).
Precisamente solo el Padre puede hacerlo y Jesús porque Jesús es el Hijo de Dios, Asi dijo de sí mismo: «El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra» (Marcos 2:10) y él ejerce ese poder divino: «Tus pecados están perdonados» (Marcos 2:5; Lucas 7:48). y luego lo trasnmite con el poder del Espiritu santo al al momento de recusitar, escrito en el Evangelio según San Juan 20:21-23
Este poder otorgado por Jesús, no lo dio a todo el mundo, ni a todos los creyentes, sino a sus discípulos, y sus discípulos al encomendar presbíteros y obispos, les transmitieron este poder. Y para saber que pecados se deben perdonar y cuales ocupan retener es necesario confesarlos, de eso no hay duda. Por eso en la absolución el sacerdote levanta sus manos, señal de adoración al Espíritu Santo.
Pero, ¿Qué sucede si no confieso todos mis pecados?
Leer del Libro de Levítico 5:5
Debemos de confesar TODOS nuestros pecados, no solo algunos, sino cada falta cometida, solamente así obtendremos el perdón, además esa confesión debe de ser motivada por el arrepentimiento y el firme propósito de no volverlo hacer. No es cuestion de que hoy vamos a la disco a beber y mañana nos confesamos. No, la confesion no funciona asi.
¿Qué nombres recibe este sacramento?
Esto lo explica magistralmente el catecismo de Nuestra Iglesia:
– Se le denomina sacramento de conversión porque realiza sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión (cf Marcos 1:15), la vuelta al Padre (cf Lucas 15:18) del que el hombre se había alejado por el pecado.
– Se denomina sacramento de la penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte del cristiano pecador.
– Se le denomina sacramento de la confesión porque la declaración o manifestación, la confesión de los pecados ante el sacerdote, es un elemento esencial de este sacramento.
En un sentido profundo este sacramento es también una «confesión», reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el hombre pecador.
– Se le denomina sacramento del perdón porque, por la absolución sacramental del sacerdote, Dios concede al penitente «el perdón […] y la paz» (Ritual de la Penitencia, 46, 55).
– Se le denomina sacramento de reconciliación porque otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia: «Dejaos reconciliar con Dios» (2 Corintios 5:20). El que vive del amor misericordioso de Dios está pronto a responder a la llamada del Señor: «Ve primero a reconciliarte con tu hermano» (Mateo 5:24).
Así que te invitamos a confesarte, sabemos que puede parecerse vergonzoso, pero esa pena que experimentamos nos debe de recordar la mirada constante de Dios sobre nosotros, y es precisamente ahi, cuando pecamos frente a sus sagrados ojos cuando debemos de experimentar la mayor vergüenza posible.
¿Alguna vez había comprendido que la Confesión proviene del don del Espíritu Santo? ¿Quiero vivir realmente según el Espíritu de Dios? ¿Intentaré acercarme más frecuentemente al sacramento de la confesión? ¿Qué me lo impide?
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Paz y bien.