Pío X, Santo
CCLVII Papa, 21 de agosto …
Hoy también se festeja a:
- • Ramón Peiró Victori, Beato
- • Bruno Zembol, Beato
- • Sidon (Sidonio) Apolinar, Santo
- • Pedro Sadurní Raventós, Beato
- • Juan Cuscó Oliver, Beato
Amándote, podrás amar
Por: Julián Álvarez, LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, gracias por esta nueva oportunidad que tengo de encontrarme de nuevo contigo. Te pido abras mi corazón para que aprenda a verme como Tú me ves y a amarme como Tú me amas.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Mateo 22, 34-40
En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”.
Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
De los dos mandamientos más grandes que Jesús nos presenta en el Evangelio de hoy, fijémonos en el segundo: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Imagínate que no tienes un coche, o un aparato electrónico, o lo que sea, y viene alguien con una urgencia y te dice: “Préstame tu coche, me salió una emergencia”, y tú por más que quieras ayudar a esa persona, no puedes, por una sencilla razón: no tienes coche.
¡Eso mismo pasa con el amor! Me llama mucho la atención que Jesús dice que ames a los demás, como te amas a ti. ¿Te amas a ti mismo? ¿Te quieres? ¿Te aceptas tal cual eres? Pues es el paso número uno, amarte a ti para poder amar a los demás. Ante los ojos de Dios eres la persona más preciada del mundo, con todo lo que tú eres; trata de vivir cada día desde esa mirada y verás que cada día aprenderás a amarte más. Y amándote podrás amar a los que están a tu alrededor mejor.
«Eligiendo estas dos Palabras dirigidas por Dios a su pueblo y poniéndolas juntas, Jesús enseñó una vez para siempre que el amor por Dios y el amor por el prójimo son inseparables, es más, se sustentan el uno al otro. Incluso si se colocan en secuencia, son las dos caras de una única moneda: vividos juntos son la verdadera fuerza del creyente, Amar a Dios es vivir de Él y para Él, por aquello que Él es y por lo que Él hace. Y nuestro Dios es donación sin reservas, es perdón sin límites, es relación que promueve y hace crecer. Por eso, amar a Dios quiere decir invertir cada día nuestras energías para ser sus colaboradores en el servicio sin reservas a nuestro prójimo, en buscar perdonar sin límites y en cultivar relaciones de comunión y de fraternidad».
(Homilía de S.S. Francisco, 4 de noviembre de 2018).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy responderé a estas preguntas:
1. ¿Me siento hijo(a) amado(a) por Dios?
2. ¿Me amo a mí mismo(a)?
3. ¿Amo a los demás?
4. ¿Cómo puedo crecer en mi amor por mí y por los demás?
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
¿Existe el terrorismo religioso?
Por: P. Fernando Pascual | Fuente: Catolic.net
Con frecuencia se habla de “terrorismo islámico”. Con menos frecuencia se habla de terrorismo hinduista, terrorismo budista, o terrorismo cristiano.
Podemos preguntarnos: ¿es correcto hablar de terrorismo religioso? ¿Existen ideas en las propias creencias religiosas que impulsan a las personas a cometer crímenes sobre seres humanos inocentes y desarmados?
La respuesta puede encontrarse desde una doble perspectiva. La primera, teorética (o de contenidos): si las religiones, en su esencia profunda, son caminos a través de los cuales los hombres buscan la verdad sobre Dios y sobre sí mismos, resulta sumamente contradictorio hablar de terrorismo religioso. La segunda, desde una perspectiva “sociológica”: parecería posible que algunas personas concretas usen (manipulen, deformen) sus creencias religiosas para usarlas “motivaciones” o excusas para el crimen.
El acercamiento de los hombres al mundo de Dios implica un esfuerzo por acoger verdades que enaltecen y que orientan la propia vida. Ser religioso significa reconocer la existencia de una realidad superior, un Ser divino, que da valor y sentido a la vida humana en el tiempo y en lo eterno, y que exige un comportamiento acorde con las propias convicciones religiosas.
Existe, ciertamente, un pluralismo religioso que hace que el acercamiento a Dios no sea fácil. ¿Cuál de las religiones sería la verdadera? La pregunta resulta fundamental, pues la aceptación de unas o de otras creencias no puede apoyarse simplemente en emociones personales, en tradiciones de grupo, en miedos irracionales o en prejuicios injustificados.
Por desgracia, pueden darse formas de perversión individuales o de grupo, también a nivel teórico, que lleven a pensar que la muerte de otros seres humanos inocentes sea parte de la propia vida religiosa. Estos tipos de perversión, sin embargo, muestran una de las más dramáticas paradojas del ser humano: llegar a confundir lo malo con lo bueno, hasta el punto de creer que un crimen horrendo sea agradable a Dios.
Junto a esas formas de perversión de algunas religiones, es posible que entre los creyentes de las distintas religiones se den actitudes de violencia que culminen en la creación de grupos terroristas. En esos casos, hablar de terrorismo religioso resultaría impropio si el uso de palabras e ideas religiosas por parte de los terroristas no reflejase las convicciones auténticas de la religión a la que dicen pertenecer.
En ese sentido, terroristas que matan y usan palabras o versos del Corán antes de sus atentados están en abierta contradicción con la fe que dicen profesar. Como también lo están quienes usan fórmulas de otros libros religiosos (de la Biblia, por ejemplo) para justificar matanzas y crímenes de inocentes.
Para referirnos a esos casos, según una perspectiva sociológica, es posible hablar de terrorismo religioso. Estamos ante personas que piensan pertenecer a tal o cual religión y que cometen atentados terroristas desde el abuso de algunas ideas que suponen propias de su mundo religioso.
Hay que aclarar, sin embargo, que el creerse parte de una religión concreta, no significa que esas personas representen verdaderamente lo que piensan representar. Aunque uno diga que es cristiano, o budista, o hinduista, o musulmán, sus actos concretos no reflejarán sus creencias religiosas si cae en actitudes de violencia y de abuso condenadas abiertamente por la religión a la que se dice pertenecer.
Podemos recordar, por ejemplo, lo que escribía Juan Pablo II en el Mensaje para la XXXV Jornada mundial de la paz (1 de enero de 2002), n. 7: “Por tanto, ningún responsable de las religiones puede ser indulgente con el terrorismo y, menos aún, predicarlo. Es una profanación de la religión proclamarse terroristas en nombre de Dios, hacer en su nombre violencia al hombre. La violencia terrorista es contraria a la fe en Dios Creador del hombre; en Dios que lo cuida y lo ama”.
En definitiva, hablar de terrorismo religioso es como hablar de una sal dulce: la verdadera religión es incompatible con cualquier forma de violencia gratuita sobre inocentes. Vale la pena recordarlo, a la hora de juzgar si ciertas creencias sean o no sean realmente religiosas, y para denunciar cualquier uso manipulado de la religión como aval para cometer crímenes que ofenden a Dios y a los hombres.
