Noticias del Lunes 16 de Junio 2014

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Noticias del Lunes 16 de Junio 2014

 

El Santo de hoy
Ciro (Ciriaco) y Julita, SantosEl Santo de hoy
Mártires, 16 de junio

Hoy también se festeja a:
Ciro (Ciriaco) y Julita, Santos
Lutgarda, Santa
María Teresa Scherer, Beata
Aureliano de Arlés, Santo

Autor: Monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva | Fuente: http://www.aica.org
Los divorciados en nueva unión también son Iglesia
Monseñor Buenanueva insistió en la importancia de que los bautizados en nueva unión participen de la celebración eucarística, a pesar de no poder comulgar sacramentalmente
Los divorciados en nueva unión también son Iglesia
Los divorciados en nueva unión también son Iglesia

El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Osvaldo Buenanueva, compartió una nueva reflexión sobre los divorciados en nueva unión, en la que recordó que la Iglesia no condena a estas personas vueltas a casar, e incluso ama y busca acompañarlos en su situación concreta de vida.

Monseñor Buenanueva afirmó que la Iglesia invita a los divorciados a la fe y a la conversión, a la esperanza y a la oración, a vivir intensamente el amor de Cristo. Aseguró que la Iglesia sufre y llora con esta ruptura, que nunca es un paso querido ni vivido con frialdad: “Deja heridas que lo son también del cuerpo de la Iglesia”.

El obispo reconoció que la Iglesia no deja de señalar la gravedad de estas rupturas: “Lo hace por la conciencia fuerte de lo que significa el sacramento del matrimonio, porque los esposos cristianos son signo del amor indisoluble de Cristo por la Iglesia. Entre esa unión indisoluble y el sacramento de la unidad se da un vínculo de reciprocidad: el matrimonio lleva a la Eucaristía, y la Eucaristía al matrimonio”.

“Esa es la belleza del Evangelio del amor humano y la familia –añadió- que la Iglesia no dejará nunca de predicar a quienes sienten la llamada al matrimonio. Mucho más cuando la cultura ambiente y la legislación civil van en la dirección contraria”.

El prelado también admitió que muchas veces la ruptura se hace ineludible, y reconoció que para el cristiano se genera un sufrimiento mayor al psicológico, que “toca lo más hondo de su persona como creyente y de su respuesta a Dios”.

Monseñor Buenanueva también insistió en la importancia de que los bautizados en nueva unión participen de la celebración eucarística, a pesar de no poder comulgar sacramentalmente. Afirmó que la Sagrada Eucaristía es valiosa y significativa, capaz de obrar milagros en el corazón de quien celebra con fe el sacrificio pascual de Jesús, y afirmó que la cuestión de si pueden o no comulgar es una reducción de la pastoral familiar.

“La pastoral familiar tiene aquí desafíos de largo alcance –añadió-. La Iglesia va a seguir buscando los caminos adecuados para acompañar a los separados en nueva unión. Pero su acción pastoral busca, sobre todo, que se viva en profundidad, con perseverancia y alegría la buena noticia del matrimonio según el Evangelio”.

El obispo también lamentó que la palabra “matrimonio” comience a significar cosas distintas en la legislación civil, en la cultura y en la fe católica. Aseguró que el desafío de fondo para la Iglesia es ayudar a los bautizados, especialmente a los más jóvenes, a preparar un proyecto de vida matrimonial y familiar que tenga futuro.

“El camino sinodal está abierto. El Espíritu está alentando el caminar de la Iglesia, despertando en ella el deseo de ser fiel, sobre todo, al designio del Creador sobre el varón y la mujer y al Evangelio, en medio de este mundo, más necesitado que nunca de la luz de Cristo”, concluyó.

Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net
¿Hay un Evangelio para cristianos de segunda clase?
Sólo hay un Evangelio, exigente y maravilloso, claro y preciso, lleno de la fuerza de Dios que es gracia.
¿Hay un Evangelio para cristianos de segunda clase?

La predicación de Cristo fue tajante, como una espada de doble filo. Su palabra fue simplemente “sí, sí, no, no”, y nada más. Por eso pidió un heroísmo que sorprendía en su tiempo y que sorprende en el nuestro.

En ocasiones surgen, sin embargo, voces que aluden y promueven una especie de cristianismo de segunda clase. Comentan que no todos están llamados a ser héroes, que no siempre se puede llevar a cabo lo mejor, que en ocasiones hay que contentarse con una vía de medio, que existen situaciones extremas en las que aplicar la doctrina cristiana sería excesivo…

Este modo de hablar supone, consciente o inconscientemente, que habría un Evangelio para cristianos de primera clase (los héroes, los que sí pueden), y otro Evangelio para cristianos de segunda clase.

En realidad, sólo hay un Evangelio. Exigente y maravilloso. Claro y preciso. Lleno de la fuerza de Dios que es gracia, poder, misericordia, humildad, mansedumbre.

Buscar otro Evangelio, proponer adaptaciones para casos difíciles, significaría vaciar la cruz de Cristo y pensar según el mundo. Las palabras de san Pablo valen para todos los cristianos:

“Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo. Pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios” (1Co 1,17 18).

Sí: los bautizados contamos con la fuerza de Dios desde que Cristo dio su Sangre por nosotros. Por eso, todo lo podemos (cf. Flp 4,13), incluso lo que parece heroico. Porque nos basta su gracia, porque la fuerza se manifiesta en la debilidad (cf. 2Co 12,9), porque en situaciones que parecen imposibles podemos encontrar en el Señor un camino de esperanza.

No existe un Evangelio para cristianos de segunda, ni resulta imposible vivir los mandamientos. Dios nos ofrece a todos su Amor. Desde la fuerza de la Cruz, cualquier ser humano puede romper con situaciones muy difíciles de pecado y empezar a vivir según el heroísmo maravilloso de la fe, de la esperanza y de la caridad.

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