Evangelio Meditado Jueves 27 de febrero 2014

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Evangelio Meditado Jueves 27 de febrero 2014

 

El Santo de hoy
Gabriel de la Dolorosa, SantoEl Santo de hoy
Religioso Pasionista, 27 de febrero

Hoy también se festeja a:
Francisca Ana de la Dolorosa Cirer Carboneli, Beata
Juan de Gorze, Santo
María de ka Caridad del Espíritu Santo Brader, Beata
María de Jesús Deluil-Martiny, Beata
Baldomero, Santo

Autor: Juan José Hernández | Fuente: Catholic.net
Ustedes son la luz del mundo
Marcos 9, 41-50. Tiempo Ordinario. Esforcémonos por vivir una vida coherente con la fe que profesamos, para que seamos faros que alumbran en la oscuridad.
Ustedes son la luz del mundo

Del santo Evangelio según san Marcos 9, 41-50

Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie te está haciendo caer, córtatelo; porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena. Y si tu ojo prepara tu caída, sácatelo; pues es mejor para ti entrar con un solo ojo en el Reino de Dios que ser arrojado con los dos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Porque cada uno será salado por el fuego. La sal es una cosa excelente, pero si se vuelve insípida, ¿con qué la volverán a salar? Que haya sal en ustedes mismos y vivan en paz unos con otros».

Oración introductoria

Dios mío, Tú me has llamado a una misión sublime y para cumplirla con fidelidad tengo que alimentarme espiritualmente. De este modo escucharé lo que Tú me pides cotidianamente y recibiré las gracias necesarias para responderte con fidelidad, no sólo hoy, sino cada día de mi vida.

Petición

Señor, permíteme ver las faltas que hay en mí y dame tu luz para reconocer en ti el ejemplo que debo imitar.

Meditación del Papa Francisco

Es tan difícil de cortar con una situación de pecado. ¡Es difícil! Incluso en una tentación, ¡es difícil! Pero la voz de Dios nos dice esta palabra: ´¡Escapa! No se puede luchar allí, porque el fuego, el azufre te matarán. ¡Escapa!´.
Santa Teresita del Niño Jesús nos enseña que a veces, en algunas tentaciones, la única solución es escapar y no tener vergüenza de escapar; reconocer que somos débiles y que tenemos que escapar. Y nuestro pueblo en su sencilla sabiduría lo dice un poco irónicamente: ‘Soldado que huye sirve para otra guerra’. Escapar para seguir adelante por el camino de Jesús. El ángel dice “no mires atrás”, para escapar y mirar hacia adelante. Aquí hay un consejo para vencer la nostalgia del pecado. Pensemos en el Pueblo de Dios en el desierto, lo tenía todo, las promesas, todo. Sin embargo, estaba la nostalgia de las cebollas de Egipto y esta nostalgia les hizo olvidar que aquellas cebollas las comían en la mesa de la esclavitud. Era la nostalgia de volver, volver. (S.S. Francisco, 2 de julio de 2013, homilía en misa matutina en capilla de Santa Marta).

Reflexión apostólica

La respuesta que le hemos dado a Cristo requiere una renovación diaria para no correr el peligro de alejarnos de Él hasta el punto de destruir nuestra amistad con el Señor. Esforcémonos por vivir una vida coherente con la fe que profesamos para que, además de asegurar nuestra salvación, seamos faros que alumbran en la oscuridad, sal que da sabor a la sociedad.

Propósito

En diversos momentos del día puedo elevar una oración a Dios pidiéndole que asemeje mi corazón más al de Él.

Diálogo con Cristo

Jesús sé que Tú quieres que yo sea santo (cf. Mt 5,48) y me has indicado el camino que debo seguir. Ayúdame a mantenerme cerca a las fuentes de tu gracia, especialmente la oración, los sacramentos y la caridad activa para que mi vida cristiana no pierda su sabor. Entonces podré decir con san Pablo: «tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.» (Rom 8,49-50).

Podemos llegar a ser grandísimos santos con sólo quererlo. La santidad no es un lujo para unos pocos, sino una sencilla obligación también para ti y para mi.
(Madre Teresa de Calcuta)

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Juan José Hernández

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