Evangelio Meditado del Lunes 30 de Junio 2014

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Evangelio Meditado del Lunes 30 de Junio 2014

 

El Santo de hoy
Primeros Mártires de la Santa Iglesia Romana, SantosEl Santo de hoy
Mártires, Junio 30

Hoy también se festeja a:
Adolfo de Osnabrück, Santo
Marcial de Limoges, Santo
Erentrude, Santa
Genaro María Sarnelli, Beato
Otón de Bamberg, Santo

Autor: Jaime Rodríguez | Fuente: Catholic.net
Condiciones para seguir a Jesús
Mateo 8,18-22. Tiempo Ordinario. Si el amor es sincero y sin reservas, Cristo mismo estará presente para darnos la fuerza.
Condiciones para seguir a Jesús

Del santo Evangelio según san Mateo 8, 18-22

Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». Otro de los discípulos le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Jesús le dijo: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos».

Oración introductoria

Señor, aumenta mi fe, mi esperanza y mi caridad. Teóricamente yo también quiero seguirte, ansío ser fiel a los innumerables dones de tu gracia; pero, bien conoces mi debilidad, mis apegos… Hoy me pongo de rodillas ante Ti y te suplico me des la luz y la fuerza de tu Espíritu Santo.

Petición

Ven, Espíritu Santo, aumenta mi fe, mi esperanza y mi caridad

Meditación del Papa Francisco

El Señor es muy generoso. El Señor abre todas las puertas. También el Señor comprende al que dice: “¡No, Señor, no quiero ir contigo!” Lo entiende y espera, porque es misericordioso. Pero al Señor no le gusta ese hombre que dice ‘sí’ y hace ‘no’; que finge agradecerle por tantas cosas bonitas, pero en realidad va por su camino; que tiene buenas formas, pero hace su propia voluntad y no la del Señor: aquellos que siempre se excusan, aquellos que no conocen la alegría, que no experimentan la alegría de la pertenencia.
Pidamos al Señor esta gracia: entender bien cuanto es hermoso ser invitados a la fiesta, cuanto es hermoso estar con todos y compartir con todos las propias cualidades, cuanto es hermoso estar con Él y que feo es jugar entre el “sí” y el “no”, decir que “sí”, pero conformarme con estar sólo enumerado en la lista de los cristianos… (Cf. S.S. Francisco, 5 de noviembre de 2013, homilía en Santa Marta).
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Reflexión

La petición de Jesús es exigente y a la vez, menciona condiciones muy severas “quien pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás no es apto para el reino de los cielos”. Pero, cuando se ama, se es exigente con el amado, se desea su fidelidad, su paz, con dividimos con los mismos sentimientos, con las mismas esperanzas y con las mismas necesidades. El amor no se conforma con los recortes de tiempo, entre el trabajo y las diversiones. Una relación de amor se hace a través del diálogo íntimo, del empeño que comporta un riesgo personal. Si no es así, entonces no es una relación auténtica y sincera, sino incumplidora y caprichosa, que espera los acontecimientos y sospecha dudas. ¿Es esta la relación que Dios quiere con los hombres? Y a pesar del amor de Cristo, ¿vamos a responder con menos amor? Él, que nos ha amado absolutamente hasta llegar a morir en la cruz para salvarnos de la muerte y del pecado.

Jesús no rechaza la oferta que el escriba y el discípulo le ofrecen. Pero con su respuesta exigente les hace entender que, cuando se dona una cosa se hace de forma generosa y íntegra, no incierta y parcial.

La vocación, y no sólo a la vida consagrada, sino también la vocación al matrimonio, a la paternidad o al empeño cristiano en general, una vez reconocida, debe ser concretada, sin miedo al respeto humano. A menudo contamos con temores, dificultades, problemas sin embargo, si el amor es sincero y sin reservas, Cristo mismo estará presente para darnos la fuerza y las soluciones para vencerlos.

Propósito

Ante el Santísimo Sacramento, revisar mi vida: ¿qué me pide Dios que no he querido darle?

Diálogo con Cristo

Señor, el ambiente y los medios de comunicación buscan imponer un estilo de vida donde lo práctico y el bienestar ocupan el primer lugar. Seguirte, comprometer la vida al ideal del Evangelio, es ir contra corriente. Así es, y así ha sido siempre. No permitas que me engañe, que busque evadir mis responsabilidades. Ayúdame a saber vivir mi misión, identificándome plenamente con el ideal que me propone tu Evangelio.

Autor: Revista Cristiandad | Fuente: Revista Cristiandad
¿Cómo murieron los apóstoles?
Recorrido por sus últimas horas de católicas proezas y santos atrevimientos
¿Cómo murieron los apóstoles?
¿Cómo murieron los apóstoles?

El camino de los apóstoles a la Patria celestial

¿Cómo murieron los santos apóstoles? Para el lector probablemente se trate de un enigma de gran interés para resolver. Acompáñenos en nuestro recorrido por la últimas horas de católicas proezas y santos atrevimientos de quienes tuvieron la honra de acompañar estrechamente al Divino Redentor integrando el Sagrado Colegio Apostólico.

A pesar de que los católicos nos hemos hecho muchas preguntas concernientes a nuestra fe, una de las más evidentes no ha sido formulada con frecuencia, o en todo caso, no es común toparse con un lugar que reúna esta información. Nos referimos a: ¿cómo fue la muerte de los Apóstoles del Señor?

Cercana la fiesta de San Pedro y San Pablo, éste es un momento maravilloso para preguntarnos sobre el momento en que iremos a reunirnos con Dios haciendo agradecido uso de la gracia que Él mismo nos alcanzó, o nos reprobaremos por haberlo rechazado. Y cuando meditamos, los católicos tenemos la gracia adicional de contar con los modelos de virtud que fueron nuestros santos. Por eso veremos en las altísimas vocaciones de los apóstoles ese fin que debiéramos desear e intentar alcanzar rogando por la gracia de la penitencia final y la unión con Dios que ellos lograron en grado magnífico.

Pero cuando hablamos de modelos de virtud se nos hace imposible olvidar a los “ejemplos de decrepitud” que han sido quienes deliberadamente quisieron apartarse y dañar la Fe en alguna de sus expresiones.

Dada la santa curiosidad que nos ha nacido al darnos cuenta de nuestro desconocimiento al respecto, el tiempo que atravesamos, la necesidad de la gracia de penitencia final y la contemplación de las maravillas de Dios, relataremos a continuación según la Tradición de la Santa Iglesia, el momento previo a la vida eterna de estos grandes santos y algo de quienes quisieron ser sus opositores, para que, cada quien desde su lugar, esperamos nos produzcan siquiera en parte el fruto del deseo de santificación que Nuestro Señor quiso encender en nosotros cada uno de los días que transitó por este mundo.

San Andrés

Santo Tomás

San Juan

San Matías

San Felipe

Santiago el Menor

San Pedro y San Pablo

Santiago el Mayor

San Bartolomé

San Mateo

San Simón y San Judas Tadeo

La luz de la gracia y la vida de fe

Nuestro Señor nos abrió las puertas del Cielo, y así, convirtió nuestra muerte en un nacimiento a la Vida eterna. Los apóstoles, habiéndole servido durante su vida en la tierra, quedaron totalmente desprendidos de todo anhelo de este mundo, y comprendieron que nada podía valer más que llevar a Dios a todos los rincones de la tierra predicando las Verdades inmutables, desterrando al demonio de los lugares que tenía dominados, curando almas y cuerpos e incluso muriendo por defender la Fe. Sus apostólicas vidas fueron tan gratas a Dios, que aún en los casos en que hubo una violenta muerte, siguió un premio inigualable en parámetros de esta tierra, y que sólo comprenderemos cabalmente el día que ingresemos en el Reino Celestial, y una constante gracia, siempre fluyente, que los acompañó hasta que exhalaron el último suspiro.

Asimismo, por oposición, quienes quisieron abiertamente dañar a Dios o a su Santa Esposa siempre recibieron un fin que, violento o no, mostraba la decadencia de sus naturalezas corrompidas, como en el caso de Enrique VIII, Lutero, Voltaire, Lenín y tantos otros.

¡Qué ganas de ser como los primeros! ¿Verdad? Cuando somos caritativos, cuando pensamos en el bien de las almas, cuando buscamos satisfacer la voluntad de Dios antes que la nuestra, Nuestro Señor encuentra un albergue en nuestra alma desde el cual podemos irradiarlo. Por eso los santos convertían a miles de personas: porque Dios estaba allí, obrando a través de sus fidelísimos siervos.

Para saber más… Biblia y Tradición

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