Antonio María Claret, Santo
Obispo y Fundador, 24 de octubre …
Hoy también se festeja a:
- • Rafael Guizar y Valencia, Santo
- • Amado García Sánchez, Beato
- • José Baldo, Beato
- • Rafael, Arcángel
- • Luis Guanella, Santo
Cualidades de un pastor
Por: H. Abraham Cortés LC | Fuente: www.somosrc.mx
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
Cristo, Rey nuestro.
¡Venga tu Reino!
Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Que te ame, Señor, y amándote pueda ayudar a otros, porque tu amor se comunica y ayuda a transformar todo para el bien de las personas.
Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 10, 11-16
En aquel tiempo. Jesús dijo a los fariseos: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor.
Palabra del Señor.
Medita lo que Dios te dice en el Evangelio
Al referirnos a los sacerdotes con el apelativo de «padre» podemos pensar que sólo es un título, pero, en realidad, va más allá. Para un sacerdote el ser padre también significa tener una familia, que sería la gente a la que sirve, porque es un elemento humano que es necesario para todo hombre, sea sacerdote o casado. Todas las características de un padre también se pueden aplicar a un obispo, cardenal o papa quienes, en su llamado, han recibido diferentes tipos de rebaños con sus ventajas y dificultades.
Cristo nos enseña algunas cualidades esenciales de un padre y un pastor, que pueden aplicarse a cualquier apóstol. Primero nos habla de que un pastor debe proteger a su rebaño porque él sabe que el rebaño necesita su ayuda y más cuando está en dificultad; hay que saber salir al encuentro de la oveja que esté en peligro o que esté siendo atacada para sacarla de aprietos; y señala una actitud muy dañina que es la del que solo se preocupa por hacer su función y no le interesa su rebaño o la gente que Dios le puso a su cuidado. Como actitud de base está un espíritu de servicio que busca siempre el ser servidor más que ser servido.
Otra cualidad que Cristo enseña es la de conocer a las ovejas porque nadie ama lo que no conoce. El tiempo que se pasa junto a alguien y las experiencias que se comparten son una forma extraordinaria para conocer a los demás; son un recordatorio que, en nuestro trabajo apostólico, lo que importa más son las personas y nunca debemos olvidar esto. Así como Cristo se interesa por cada uno de nosotros, también nos toca hacerlo por las personas con las que convivimos día a día.
«El Buen Pastor, Jesús, está atento a cada uno de nosotros, nos busca y nos ama, dirigiéndonos su palabra, conociendo en profundidad nuestros corazones, nuestros deseos y nuestras esperanzas, como también nuestros fracasos y nuestras decepciones. Nos acoge y nos ama tal y cómo somos, con nuestros defectos y nuestras virtudes. Para cada uno de nosotros Él “da la vida eterna”: es decir, nos ofrece la posibilidad de vivir una vida plena, sin fin. Además, nos cuida y guía con amor, ayudándonos a atravesar los senderos escarpados y los caminos muchas veces arriesgados que se presentan en el itinerario de la vida».
(Regina coeli de S.S. Francisco, 12 de mayo de 2019).
Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.
Propósito
Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Pasar tiempo con algún familiar, amigo o conocido pensando en cómo Dios ama a esa persona.
Despedida
Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!
Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
El perdón es la esencia del cristianismo
Por: Mons. Enrique Diaz, Obispo de la Diócesis de Irapuato |
Josué 3,7-10. 11. 13-17: “El arca de la alianza pasará el Jordán delante de ustedes”
Salmo responsorial 113: “Bendigamos al Señor”
San Mateo 18, 21-19,1: “No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete”
Nuestra Patria está de luto. Las venganzas sanguinarias de uno y otro grupo van llenando de sangre, de violencia y de temor todo el territorio. A una ofensa se responde con otro agravio mayor, y a una muerte, ya sea de los grupos de terroristas, narcotraficantes o gobierno, se busca dar una respuesta más dura. Y así estamos sumergidos en una ola de violencia y criminalidad nunca antes vista ni siquiera imaginada. Así, las palabras de Jesús pueden sonar como una utopía muy lejana de la realidad. Pero Jesús le insiste a Pedro y nos insiste a cada uno de nosotros que mientras no se otorgue el perdón no puede haber paz en el corazón.
Primeramente con una afirmación condensada en pocas palabras Jesús nos asegura que debemos perdonar hasta setenta veces siete, que es decir prácticamente siempre. Y después con una parábola que nos coloca frente a Dios que siempre nos perdona y nos dibuja en el sirviente injusto que, a pesar de él haber recibido un gran perdón, no es capaz de perdonar una pequeña deuda a su hermano en desgracia. Sin embargo el perdón se ha convertido en nuestra sociedad en señal de debilidad y cobardía, pero el perdón es la esencia del cristianismo y del verdadero amor. Sólo es capaz de perdonar quien tiene grandeza de corazón y el mejor ejemplo lo encontramos en Jesús.
Nosotros vamos arrastrando resentimientos que nos oprimen el corazón, que mutilan nuestros sentimientos y que nos incapacitan para el verdadero amor. En la pareja, en la familia, entre los compañeros y amigos, no somos capaces de perdonar los errores al estilo de Jesús. Atención, Jesús nunca fue un hombre débil o temeroso, enfrentó con valentía la injusticia y desenmascaró la hipocresía, pero supo tener su corazón libre de rencores y de odios.
